Variedades · 4 min de lectura

Variedad Castillo: la respuesta colombiana a la roya

Desarrollada por la investigación cafetera del país, Castillo nació para proteger los cultivos de una enfermedad que amenazaba a miles de familias.

Nuestro café de origen es de variedad Castillo. Detrás de ese nombre hay una historia de ciencia hecha en Colombia para cuidar el trabajo de los caficultores.

El problema: la roya

La roya es una enfermedad causada por un hongo que ataca las hojas del cafeto. Las hojas enfermas se manchan de color naranja y terminan cayendo; sin hojas, la planta no puede alimentar sus frutos y la cosecha se pierde. Para una finca familiar, eso puede significar perder el ingreso de un año.

La respuesta: investigación colombiana

Castillo fue desarrollada por Cenicafé, el centro de investigación del gremio cafetero colombiano, y entregada a los caficultores a mediados de la década de 2000. Es una variedad de arábica obtenida a partir del cruce de Caturra con el Híbrido de Timor, una planta que aporta la resistencia a la roya.

Además, existen versiones regionales de Castillo, adaptadas a las condiciones de distintas zonas cafeteras del país.

Una variedad resistente significa menos pérdidas, menos fungicidas y más tranquilidad para quien vive del café.

¿Y cómo sabe?

Como pasa con cualquier variedad, el sabor depende mucho de dónde y cómo se cultive. En las alturas de Antioquia, bien cosechada y procesada, Castillo puede dar tazas dulces y equilibradas, con acidez amable y cuerpo medio.

En el lote que tostamos hoy, cultivado a 1.890 metros por Julio Escobar, encontramos notas de caramelo, chocolate y fruta.

Por qué la elegimos

  • Es colombiana, pensada para nuestras montañas.
  • Es sostenible para el productor, porque reduce el riesgo de perder la cosecha.
  • Es versátil en taza: funciona muy bien en filtro, prensa y espresso.

¿Sabías que…?

Castillo es un arábica resistente a la roya desarrollado por Cenicafé a partir de Caturra y el Híbrido de Timor.