Origen · 4 min de lectura

¿Por qué importa la altitud? El café de montaña de Antioquia

1.890 metros sobre el nivel del mar no es solo un dato en la etiqueta. Te explicamos qué le pasa al grano cuando crece en lo alto.

En la etiqueta de cada bolsa de Monsie aparece un número: 1.890 metros. Es la altura a la que crece el café que tostamos. Pero ¿por qué tanta gente habla de la altitud cuando habla de café?

Más alto, más lento

A mayor altitud, el clima es más fresco, sobre todo en las noches. Con menos calor, el fruto madura más despacio. Ese tiempo extra le permite al grano acumular más azúcares y compuestos que luego se convierten en aroma y sabor.

Un grano más denso

El crecimiento lento produce granos más compactos y densos. En la tostión, esa densidad se traduce en sabores más definidos y, en general, en una acidez más viva que en cafés de zonas bajas.

La montaña le da al café algo que no se puede fabricar: tiempo.

Antioquia, tierra de cordilleras

Antioquia está atravesada por las cordilleras Central y Occidental, y tiene una larga tradición cafetera, con regiones reconocidas como el Suroeste antioqueño. Esa geografía de laderas, neblina y lluvias repartidas en el año crea microclimas muy distintos entre una finca y otra, incluso a pocos kilómetros de distancia.

Altitud no lo es todo

Un café de altura mal cosechado o mal secado no será un buen café. La altitud es una ventaja, pero el resultado final depende de todo el recorrido: la variedad, la cosecha selectiva, el beneficio, el secado y la tostión.

Cómo notarlo en tu taza

  • Prepara el café en filtro o Chemex, que resaltan la claridad.
  • Pruébalo primero sin azúcar y deja que se enfríe un poco: la acidez y el dulzor se perciben mejor tibios.
  • Fíjate si la acidez se siente brillante (como fruta) y no agria.

¿Sabías que…?

En altura, las noches frescas hacen que la cereza madure más despacio, lo que da granos más densos y sabores más definidos.