Cómo se recoge el café en Colombia: la cosecha, grano a grano
En las montañas colombianas la cosecha se hace a mano, pasando varias veces por el mismo árbol. Te contamos por qué ese trabajo se nota en tu taza.
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1.890 metros sobre el nivel del mar no es solo un dato en la etiqueta. Te explicamos qué le pasa al grano cuando crece en lo alto.
En la etiqueta de cada bolsa de Monsie aparece un número: 1.890 metros. Es la altura a la que crece el café que tostamos. Pero ¿por qué tanta gente habla de la altitud cuando habla de café?
A mayor altitud, el clima es más fresco, sobre todo en las noches. Con menos calor, el fruto madura más despacio. Ese tiempo extra le permite al grano acumular más azúcares y compuestos que luego se convierten en aroma y sabor.
El crecimiento lento produce granos más compactos y densos. En la tostión, esa densidad se traduce en sabores más definidos y, en general, en una acidez más viva que en cafés de zonas bajas.
La montaña le da al café algo que no se puede fabricar: tiempo.
Antioquia está atravesada por las cordilleras Central y Occidental, y tiene una larga tradición cafetera, con regiones reconocidas como el Suroeste antioqueño. Esa geografía de laderas, neblina y lluvias repartidas en el año crea microclimas muy distintos entre una finca y otra, incluso a pocos kilómetros de distancia.
Un café de altura mal cosechado o mal secado no será un buen café. La altitud es una ventaja, pero el resultado final depende de todo el recorrido: la variedad, la cosecha selectiva, el beneficio, el secado y la tostión.
¿Sabías que…?
En altura, las noches frescas hacen que la cereza madure más despacio, lo que da granos más densos y sabores más definidos.